¡Estrenando barco en compañia de Fiiish y Tailwalk!

Voy a contaros como fue el estreno de mi barco, con sorpresa inesperada incluida. El miércoles fue el día, por fin iba a poder darle el bautizo pesquero a mi recién adquirida embarcación. Como aún no he podido equiparla con toda la electrónica necesaria para hacer jigging, la alternativa estaba clara, spinning costero tras las lobas. El parte meteorológico no…

¡Estrenando barco en compañia de Fiiish y Tailwalk!

Voy a contaros como fue el estreno de mi barco, con sorpresa inesperada incluida. El miércoles fue el día, por fin iba a poder darle el bautizo pesquero a mi recién adquirida embarcación. Como aún no he podido equiparla con toda la electrónica necesaria para hacer jigging, la alternativa estaba clara, spinning costero tras las lobas. El parte meteorológico no me lo ponía fácil: mar de fondo entorno a los dos metros y a partir de media mañana nordestazo.

Como las olas no me iban a permitir acercarme mucho a las rocas decidí subir a bordo dos cañas más largas, para poder hacer lances largos y poner los señuelos en la zona caliente con seguridad. Concretamente usé la Tailwalk Moonwalker 106M (14-45 gr) y la Tailwalk Salty Shape Shore Stick 86ML (10-30 gr), perfectas para lanzar y mover peces artificiales y vinilos con cabezas hasta 40 gramos. En un primer momento me dirigí hacia zonas que conozco de la pesca a spinning desde la orilla, pero debido al fuerte oleaje estaban impracticables, así que cambié a una zona resguardada del Oeste.

En esta nueva zona ya pude pescar con una relativa normalidad, y pronto pude capturar la primera lubina con una Crazy Sand Eel con cabeza de 20 gramos . A pesar de su escaso tamaño la ilusión que hace el primer pez que sube al barco es enorme; hay mucho esfuerzo (y dinero) detrás y comenzar a obtener resultados pronto proporciona una enorme satisfacción. Con una sonrisa en la cara y proa a las olas fui buscando zonas similares, grandes rocas sumergidas en fondo arenoso entorno a los 2-5 metros de profundidad y los resultados llegaron en forma de multitud de lubinas, eso sí, todas pequeñas sobre 400-600 gramos.

En uno de los lances pegado a una roca tuve una buena picada a la Crazy, clavé con fuerza y noté que era un pez ya decente. Pensé que sería una lubina grandecita, y con la Salty Shape 10-30 disfruté de una bonita pelea, pero cual fue mi sorpresa al ver los reflejos rosados de esta preciosa breca. Me extrañó ya que picó en apenas dos metros de agua, siempre he pensado que estos peces se mueven en aguas más profundas.

Seguí en mi busqueda de rocas y lobas, con la esperanza de encontrar alguna que otra breca más, pero solo las lubinetas dieron la cara. Pronto el nordeste hizo acto de presencia, cada vez más fuerte, y complicó mucho mi presencia en esas zonas cercanas a la costa. Además, al comenzar a soplar cesaron inmediatamente las picadas, así que con una sonrisa en la cara me dirigí a puerto.