La lubina, estrategias para pescarla en el Mediterraneo

La lubina es uno de mis depredadores preferidos. Si bien es cierto que no suele brindar peleas con grandes carreras como otras especies marinas, es un depredador selectivo y en mi punto de vista uno de los más astutos. Es un pez que puede hacerte desesperar en algunas ocasiones cuando rechaza nuestros engaños uno tras otro, y mientras tanto, lo…

La lubina, estrategias para pescarla en el Mediterraneo

La lubina es uno de mis depredadores preferidos. Si bien es cierto que no suele brindar peleas con grandes carreras como otras especies marinas, es un depredador selectivo y en mi punto de vista uno de los más astutos. Es un pez que puede hacerte desesperar en algunas ocasiones cuando rechaza nuestros engaños uno tras otro, y mientras tanto, lo vemos acechar a sus presas constantemente.

Personalmente, me gusta ir a por ellas de noche en salidas de agua dulce al mar, donde van a comer los pequeños peces y cangrejos que se alimentan con lo que les aporta el agua dulce. Las lubinas son un excelente depredador nocturno ya que su línea lateral les permite detectar a sus presas a la perfección y su opérculo es una excelente arma para atacar a sus presas o defenderse.

Lo que más me fascina de esta especie es la pesca nocturna. Tener que pescar a oscuras, sin abrir la luz y extremando al máximo los sentidos para sentir la picada o intentar entender que está pasando debajo el agua, hace que tengas que estar concentrado intentando fijarte con el más mínimo detalle. Si además le añadimos que estas solo en una la playa, con el ruido de las olas y la tranquilidad del lugar ya termina de hacerla una pesca muy especial.

Tener que pescar a oscuras, sin abrir la luz y extremando al máximo los sentidos para sentir la picada o intentar entender que está pasando debajo el agua

Aunque durante todo el año tenemos presencia de lubinas en las salidas de agua dulce, es en otoño e invierno cuándo hay más oportunidades de capturar un ejemplar de buen tamaño. En esta época, además, tiene lugar el remonte de las angulas al rio, por lo que el color blanco no debe fallar en nuestras cajas.

En mi caso el blackminnow fue el señuelo revelación la temporada pasada y la crazy parece que será el de la que justo acaba de empezar. Siempre había tentado las lubinas con señuelos duros por la noche y sinceramente era algo reacio a tentarlas con vinilos. Gran error, en la pesca formarse prejuicios te impide progresar y dar con técnicas o señuelos que te pueden sorprender con buenos peces. La natación y la vibración que emite el nado de estos vinilos pone a la más resabiada lubina en predisposición de atacar. En varias ocasiones había oído ataques de lubinas y al pasar señuelos duros no eran capaces de arrancar la tan ansiada picada del pez, acto seguido, utilizando el black minnow 90 y la cabeza de 5 gramos obtenía la picada.

Para la pesca de la lubina a spinning utilizo los black minnow de 70 con la cabeza de 6 gramos, el 90 con ambas cabezas y el 120 con la cabeza shallow; siendo el 90 con la de 5 gramos mi preferido y más polivalente. El color blanco es muy efectivo cuando suben las angulas y el orange-green durante las noches muy cerradas pero para uso general el blue y el pinky son dos colores que despiertan el interés de las lobas. Una recogida muy lenta con algunos tirones suaves provoca muchas picadas.

Con este tipo de pesca durante la noche disfrutaremos puntualmente de otras especies como es el caso de las luciopercas y siluros en el rio Ebro, los rodaballos en los alrededores de las desembocaduras, o los mújoles que en determinadas circunstancias se muestran receptivos a nuestros artificiales.

Otro punto clave y debido a las horas intempestivas, las zonas y situaciones para practicar esta pesca, siempre será mejor ir con algún compañero de pesca.