Lucios a principios de año desde pato con Black Minnow

Con la llegada del invierno, el lucio se convierte en el protagonista de mis salidas de pesca “pateras” por el sureste peninsular, ya que con aguas frías su metabolismo funciona mejor que el de otras especies que comparten su entorno, las cuales entrarán en un periodo de inactividad que nos pondrá muy difícil su pesca.
Debemos tener claro que los patrones…

Lucios a principios de año desde pato con Black Minnow

Con la llegada del invierno, el lucio se convierte en el protagonista de mis salidas de pesca “pateras” por el sureste peninsular, ya que con aguas frías su metabolismo funciona mejor que el de otras especies que comparten su entorno, las cuales entrarán en un periodo de inactividad que nos pondrá muy difícil su pesca.

Debemos tener claro que los patrones y las reglas en el mundo de la pesca el día menos pensado se rompen y donde creemos que se debe encontrar comiendo el pez no tenemos picada. Sin embargo, donde nunca pensaríamos que está en ese momento, lanzamos y nos llevamos la sorpresa… ¡La pesca es así! Por este motivo os expongo mi experiencia de este año, diferente a las vividas por otros pescadores en otras zonas y a las mías propias en años anteriores con el objetivo de aprender un poco más acerca de este magnífico pez y a la espera de que más de una de estas situaciones se repita en el futuro y podamos aprovechar el momento.

Esta temporada hemos tenido un invierno bastante suave y se ha visto reflejado en la temperatura del agua, que ni en las jornadas más frías que coincidieron con las primeras salidas del año, el agua llegó a estar por debajo de los 7 grados y ha ido aumentando progresivamente desde entonces. Ya por esas fechas, los bancos de pez pasto, en el caso de esta zona alburnos o escardinos, se podían localizar en capas superficiales, tanto en reculas como en playas o cortados no muy alejados de la orilla, incluso los días sin aire, con el agua como una balsa de aceite, podíamos observar cómo movían agua en sus desplazamientos, y algo más interesante, cómo saltaban fuera huyendo del ataque de los lucios que merodeaban debajo de ellos a unos 7 u 8 metros de profundidad.

En esta situación podremos tentar al lucio con diferentes señuelos realistas que imiten al pez pasto, siendo una de las técnicas más efectivas la caída vertical de un Black Minnow cerca del cardumen, dando resultado muchas veces incluso antes de tocar el fondo, siendo perfecta la cabeza shallow por conseguir un descenso más lento y realista al ser menos pesada. Y como siempre, no dejaremos pasar la oportunidad de tantear puntales, árboles sumergidos y diferentes coberturas en las grandes reculas donde los lucios pueden estar apostados a la espera de un pez despistado. El http://www.fishbase.org/summary/258 sin plomar paseando por encima de estos lugares al caer la tarde me ha dado bastantes alegrías.

Conforme avanza la temporada, el agua va calentándose, llegando a los 9-10 grados, las hembras van acercándose a las orillas para alimentarse y preparar la freza, uno de los mejores momentos del año por la posibilidad de sacar un ejemplar de récord. Es el momento de lanzar nuestros Black Minnows en las entradas de las reculas algo profundas, que tengan entre 6 y 10 metros de profundidad. El tamaño que mejor ha funcionado ha sido el Black Minnow 160 con cabeza shore 30 gr recogiéndolo muy muy despacio, rascando el fondo y alternando con pequeños dientes de sierra. Si encontramos reculas que cumplan estos requisitos y que estén resguardadas del viento, aumentaremos las probabilidades de éxito. Es fácil sacar pequeños machos en la misma zona, puede ser la señal de que hay una hembra  por los alrededores. Podremos disfrutar de este periodo unas 2 o 3 semanas, como siempre dependiendo del tiempo.

Con el agua sobre 12 grados, los lucios están en plena freza, periodo en el que las hembras suelen ignorar nuestros señuelos ya que están sobrealimentadas y buscan el lugar idóneo para la puesta y no se dedican a cazar, lo que dificulta su pesca, no siendo esta imposible, aunque la mayoría de capturas sean machos. Siempre será importante la correcta manipulación del pez y en este periodo es aconsejable mimar aún más a las hembras ovadas, devolviéndolas cuanto antes y en buenas condiciones al agua para que no pierdan la puesta, ya que de ello depende el futuro de esta especie y de su pesca.

Llegando la temperatura a los 13 grados, entramos en otro periodo mágico para la pesca del exócido, la post-freza, momento en el que su apetito se dispara y no deja de alimentarse hasta reponer fuerzas y recuperarse del periodo reproductivo así como del esfuerzo al que ha estado sometido. Aún estamos en un buen momento para sacar algún gran ejemplar. Encontramos al lucio bastante orillado, en aguas poco profundas, en el final de las reculas donde no hay ni un metro de agua o apostado en coberturas que le permitan cazar sin gastar muchas energías ya que aún estará débil. Tanto el Black Minnow 120 con cabeza shore de 12 gr como el Black Minnow 160 con cabeza shallow de 15 gr.  han dado muy buenos resultados en esta etapa. Gracias al sistema texas podremos arriesgar  en infinidad de bosques sumergidos con un menor porcentaje de pérdida. Podremos volver a disfrutar de la pesca en superficie usando el Black Minnow sin cabeza plomada.

Pasado este punto, con el lucio recuperado y el agua ganando temperatura, las orillas y aguas someras cada vez son menos de su agrado y poco a poco empieza a buscar aguas más profundas, donde encontrará  mejores temperaturas. Aún podremos buscar por lo general pequeños ejemplares, que toleran mejor el calor, sobre todo al amanecer y al atardecer, momento en que aprovecharán el cambio de luz para cazar desde las sombras, como buenos depredadores.

A partir de ahora y a lo largo del verano podremos usar las cabezas Deep de nuestros Black Minnows para rastrear las zonas más profundas del embalse, que suelen ser las más cercanas a la presa, y los grandes cortados. La pesca del lucio se verá relegada a un segundo plano por la dificultad para localizar al exócido en los periodos más calurosos y la puesta en escena del black bass.

Como veis, no he querido entrar en colores, ya que podemos decir que se ha cumplido la norma de colores naturales en aguas claras y llamativos en aguas turbias, pero sí me gustaría destacar el Black Minnow 160 rosa por encima del resto, ya que para mí ha sido el señuelo de este invierno.

En lo que a mí respecta, me gusta hacer alguna salida luciera en verano, porque se podría dar con algún verdadero monstruo en aguas muy muy profundas del embalse, aunque la mayoría de las veces se vuelva  a casa sin tener ni una picada, por lo que prefiero buscarlos en ríos y pantanos más fríos que los que habitualmente frecuento en el sureste de España.

He publicado un vídeo con algunas capturas para documentar todo esto que os cuento. Podéis verlo desde este enlace.